Cirugía de Recto

¿QUÉ ES EL RECTO?recto

El recto es el tramo final del aparato digestivo. Mide alrededor de 15 cm y finaliza en el ano que es la abertura hacia el exterior del cuerpo por donde se eliminan las heces.

¿QUÉ ES EL CÁNCER DE RECTO?

El cáncer de recto es un crecimiento de células malignas en este segmento del aparato digestivo. Dependiendo del grado de crecimiento del tumor pueden afectarse sólo las capas superficiales del recto, las capas más profundas del mismo, los ganglios linfáticos que lo rodean o finalmente expandirse la enfermedad a otros órganos, como el hígado o el pulmón, fenómeno conocido como metástasis.

¿CUÁLES SON LOS FACTORES DE RIESGO PARA SUFRIR UN CÁNCER DE RECTO?

Todo lo que aumenta la posibilidad de enfermar se llama factor de riesgo. Tener un factor de riesgo no significa que se va a enfermar de cáncer; no tener un factor de riesgo no significa que no se va a enfermar de cáncer. Debe consultar con el médico si piensa que puede estar en riesgo.

Los siguientes son factores de riesgo posibles de cáncer de recto:

  • Tener 40 años o más.
  • Tener ciertas afecciones hereditarias, como poliposis adenomatosa familiar (PAF) y Síndrome de Lynch.
  • Tener antecedentes personales de cualquiera de los siguientes trastornos:
    – Cáncer colorrectal.
    – Pólipos (trozos pequeños de tejido en forma de grano) en el colon o el recto. 
    – Cáncer de ovario, de endometrio o de mama. 
    – Tener uno de los padres, hermanos o hijo con antecedentes de cáncer colorrectal o pólipos.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE UN CÁNCER DE RECTO?

Los síntomas más habituales de cáncer de recto son los cambios en los hábitos intestinales o la aparición de sangre en las heces.

El cáncer de recto u otras afecciones puede producir estos y otros signos y síntomas. Debe consultar con su médico si tiene alguno de los siguientes problemas:

  • Cambio en los hábitos intestinales.
  • Diarrea.
  • Estreñimiento.
  • Sentir que el intestino no se vacía completamente.
  • Heces más delgadas o con forma distinta a la habitual.
  • Sangre en las heces (cualquiera que sea su forma o color).
  • Incomodidad abdominal general (dolor frecuente ocasionado por gases, flatulencia, sensación de plenitud o calambres).
  • Pérdida de apetito.
  • Pérdida de peso sin razón conocida.
  • Sensación de cansancio y debilidad.

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA UN CÁNCER DE RECTO?

Para diagnosticar el cáncer de recto, se utilizan pruebas que examinan el recto y el colon. Entre las pruebas que se usan para diagnosticar el cáncer de recto están las siguientes:

  • Examen físico y antecedentes : examen del cuerpo para revisar los signos generales de salud, palpación del abdomen para detectar la presencia de bultos o zonas dolorosas o inflamadas. También se preguntan los antecedentes familiares, los hábitos de salud del paciente, así como los antecedentes médicos de sus enfermedades y tratamientos anteriores.
  • Examen digital del recto (Tacto Rectal): examen del recto. El médico introduce un dedo cubierto por un guante lubricado en la parte inferior del recto para palpar si hay masas o cualquier otra cosa que parezca poco usual.
  • Colonoscopia : procedimiento en el que se observa el interior del recto y el colon para determinar si hay pólipos (trozos pequeños de tejido en forma de grano), áreas anormales o cáncer. Se introduce un colonoscopio a través del recto hasta el final del colon. Un colonoscopio es un instrumento delgado con forma de tubo que tiene una luz y una lente en su extremo que proyectan la imagen a un monitor y que permite visualizar a gran aumento todo el intestino grueso. Este instrumento también dispone de un canal de trabajo por el que se pueden insertar pequeñas pinzas que permiten tomar muestras de tejido (biopsias) o extirpar o quemar pólipos que pudieran malignizarse.
  • Biopsia : toma de una muestra de tejido para observarlo bajo un microscopio y verificar si hay signos de cáncer. Durante una biopsia, se puede analizar el tejido que se extrae del tumor para ver si hay alguna probabilidad de que el paciente tenga una mutación genética. Esto puede ayudar a planificar el tratamiento. Se pueden usar las siguientes pruebas:
  • Prueba de reacción en cadena de la polimerasa de transcripción inversa (PCR): prueba de laboratorio en la que se estudian las células de una muestra de tejido mediante sustancias químicas para verificar si hay ciertos cambios en la estructura o función de los genes.
  • Estudio inmunohistoquímico: prueba de laboratorio en la que se agrega una sustancia, como un anticuerpo, un tinte o un radioisótopo a una muestra de tejido para verificar si tiene ciertos antígenos. Este tipo de estudio se usa para determinar la diferencia entre distintos tipos de cáncer.
  • Análisis de marcadores tumorales (CEA) : prueba en la que se mide la concentración de antígeno carcinoembrionario (CEA) en la sangre. Tanto las células cancerosas como las células normales liberan esta proteína en la sangre. Cuando se encuentran cantidades más altas de las normales, puede ser una indicación de cáncer de recto u otras afecciones.

Una vez diagnosticado el cáncer de recto, se realizan pruebas para determinar si las células cancerosas se diseminaron dentro del recto o hasta otras partes del cuerpo.

El proceso que se utiliza para determinar si el cáncer se diseminó dentro del recto o a otras partes del cuerpo se llama estadiaje o estadificación. Es importante conocer el estadio de la enfermedad a fin de planificar el tratamiento. En el proceso de estadiaje, se pueden utilizar las siguientes pruebas y procedimientos:

  • Radiografía del tórax : radiografía de los órganos y huesos del interior del pecho.
  • Exploración por TAC (SCANNER): procedimiento mediante el cual se toma una serie de imágenes detalladas del interior del cuerpo, como el abdomen, la pelvis o el pecho, desde ángulos diferentes. Las imágenes son creadas por un ordenador conectado a una máquina de rayos X. Se inyecta un contraste en una vena o se ingiere, a fin de que los órganos o los tejidos se destaquen más claramente. Este procedimiento se llama tomografía axial computarizada.
  • RM (imágenes por resonancia magnética): procedimiento mediante el cual se utilizan campos magnéticos para crear imágenes detalladas de áreas internas del cuerpo. En el cáncer de recto es de gran utilidad para conocer con detalle el estado de la pelvis.
  • PET (exploración por tomografía con emisión de positrones): procedimiento para encontrar células de tumores malignos en el cuerpo. Se inyecta en una vena una cantidad pequeña de glucosa (azúcar) radiactiva. El escáner PET gira alrededor del cuerpo y toma una imagen de los lugares del cuerpo que absorben la glucosa. Las células de tumores malignos tienen aspecto más brillante en la imagen porque son más activas y absorben más glucosa que las células normales. Esta técnica se puede realizar de forma combinada con el TAC.
  • Ecografía endorrectal: procedimiento para examinar el recto y los órganos cercanos. Se introduce un transductor de ecografía (sonda) en el recto y se hacen rebotar ondas sonoras de alta energía (ultrasonidos) en los tejidos u órganos internos para crear ecos. Los ecos crean una imagen de los tejidos del cuerpo que se llama ecografía. Este procedimiento también se llama ecografía transrectal.

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO DEL CÁNCER DE RECTO?

Hay diferentes tipos de tratamiento disponibles para los pacientes con cáncer de recto. Algunos tratamientos son estándar (el tratamiento que se usa en la actualidad) y otros se encuentran en evaluación en ensayos clínicos. Un ensayo clínico de un tratamiento es un estudio de investigación que procura mejorar los tratamientos actuales u obtener información sobre nuevos para pacientes de cáncer. Cuando los ensayos clínicos muestran que un tratamiento nuevo es mejor que el estándar, el tratamiento nuevo se puede convertir en el estándar.

Se utilizan cuatro tipos de tratamiento estándar:

Cirugía

La cirugía es el tratamiento más común para todos los estadios del cáncer de recto. Se extrae el cáncer empleando uno de los siguientes tipos de cirugía:

  • Resección transanal: si el cáncer se encuentra en la superficie interna del recto y no se diseminó hacia su pared, se puede extirpar el cáncer a través del ano y una pequeña porción del tejido sano que lo rodea. Esta técnica se utiliza para casos precoces y aporta la ventaja de no dejar secuelas.
  • Resección rectal: si el cáncer se diseminó hacia la pared del recto, se extirpa la parte del recto con cáncer y el tejido sano cercano. También se extirpa el tejido que se encuentra rodeando al recto y que contiene los ganglios linfáticos. Estos ganglios  cercanos al recto se analizarán posteriormente  bajo un microscopio para determinar si hay signos de cáncer. Dependiendo de la distancia del tumor rectal a los esfínteres la resección rectal podrá conservar el aparato esfinteriano o tener que extirparlo si está infiltrado por el tumor. En este último caso se deberá realizar una abertura en la pared del abdomen para la evacuación de las heces que tendrá carácter permanente (colostomía, estoma o ano contranatura). Si los esfínteres anales no están afectados se podrá realizar la unión o anastomosis entre los extremos sanos tras la resección con lo que se podrá continuar realizando la evacuación de las heces a través del ano.
  • Exenteración pélvica: si el cáncer se diseminó hasta otros órganos cercanos al recto, puede ser necesario la extirpación además de otros órganos pélvicos; en el hombre, la próstata y la vejiga y, en las mujeres, se pueden extirpar el útero, la vagina, los ovarios y los ganglios linfáticos cercanos. Se practicarán aberturas artificiales (estomas) para que la orina y las heces salgan del cuerpo hacia una bolsa recolectora.

Radioterapia

La radioterapia es un tratamiento que utiliza rayos X de alta energía u otros tipos de radiación para destruir células cancerosas. Hay dos tipos de radioterapia. La radioterapia externa utiliza una máquina fuera del cuerpo que envía la radiación hacia el cáncer. La radioterapia interna utiliza una sustancia radiactiva sellada en agujas, semillas, cables o catéteres que se colocan directamente en el cáncer o cerca de este. La forma en que se administre la radioterapia depende del tipo y el estadio del cáncer que se está tratando.

Quimioterapia

La quimioterapia es un tratamiento del cáncer que utiliza medicamentos para interrumpir el crecimiento de células cancerosas, mediante su destrucción o evitando su multiplicación. Cuando la quimioterapia se administra oralmente o se inyecta en una vena, los medicamentos ingresan al torrente sanguíneo y afectan a células cancerosas en todo el cuerpo (quimioterapia sistémica).

Terapia dirigida

La terapia dirigida es un tipo de tratamiento en el que se usan medicamentos u otras sustancias para identificar y atacar células cancerosas específicas sin dañar las células normales.

Para la terapia con anticuerpos monoclonales se usan anticuerpos producidos en el laboratorio a partir de un solo tipo de células del sistema inmunitario. Estos anticuerpos pueden identificar sustancias en las células cancerosas o sustancias normales que pueden ayudar a la formación de células cancerosas. Los anticuerpos se unen a las sustancias y destruyen las células cancerosas, bloquean su crecimiento o impiden que se diseminen. Los anticuerpos monoclonales se administran mediante infusión.

¿QUÉ DEBO HACER AL TERMINAR EL TRATAMIENTO?

El paciente necesitará realizar un seguimiento tras finalizar el tratamiento para, periódicamente, valorar su estado de saludo.

Las pruebas más comunes que deberá realizarse serán las consultas con su oncólogo y con su cirujano, analíticas sanguíneas incluyendo marcadores tumorales, TAC periódicos, colonoscopias y dependiendo de la evolución de su enfermedad, otras exploraciones más específicas como el PET.

Este seguimiento tiene como objetivo comprobar que la enfermedad está controlada y que no reaparece. En caso de reaparición de la enfermedad (recidiva) será importante detectarlo precozmente para reiniciar el tratamiento que sea procedente