Cirugía Hepática

¿Dónde está el hígado y cuál es su función?higado

El hígado es un órgano sólido situado en el lado superior derecho del abdomen, detrás de las costillas. Sus funciones son múltiples ya que se encarga de destruir, transformar y eliminar muchas sustancias del organismo y de fabricar gran cantidad de elementos que forman parte de nuestro cuerpo o que se utilizan como energía. La eliminación de las sustancias se realiza por los conductos biliares hacia el intestino o por liberación de las sustancias fabricadas al torrente sanguíneo. El hígado tiene un lado derecho y un izquierdo, conocidos como lóbulos que constan a su vez de una serie de segmentos que se enumeran de 1 a 8.

¿Qué son los tumores de hígado?

Los tumores hepáticos son lesiones que se localizan en el interior del hígado. Existen muchos tipos de tumores hepáticos que van desde lesiones benignas (quistes, hemangiomas, etc.) hasta el cáncer.

Los tumores malignos pueden ser de dos tipos:

Cáncer primario, cuando se origina desde un comienzo en el hígado; el más frecuente es el hepatocarcinoma, también llamado hepatoma  o carcinoma hepatocelular.

Secundarios o metastásicos: cuando el cáncer ha empezado en otra parte del cuerpo y se ha extendido al hígado a través de la sangre. En el hígado pueden aparecer metástasis de prácticamente todos los tipos de cánceres que existen en el hombre, pero los más frecuentes son los cánceres de colon y recto, estómago, páncreas, mama y pulmón.

¿Cuáles son los factores que aumentan la probabilidad de padecer un tumor hepático?

La cirrosis hepática es el principal factor de riesgo para que aparezca un tumor maligno primario de hígado o carcinoma hepatocelular. La cirrosis hepática se puede producir por el consumo exagerado de alcohol, las hepatitis crónicas producidas por virus B y C o por otras enfermedades más raras. El cáncer primario de hígado es cuatro veces más frecuente en hombres que en mujeres.

El antecedente de haber presentado un cáncer y muy especialmente si era del aparato digestivo (estómago, colon, recto, páncreas) debe hacer que estemos atentos a la aparición de metástasis hepáticas aún tiempo después de haber operado el cáncer original.

¿Cuáles son los síntomas de los tumores hepáticos?

Normalmente, los tumores hepáticos no producen síntomas y lo más frecuente es que se diagnostiquen por alteraciones en los análisis o en un examen rutinario como una ecografía en pacientes con cirrosis o hepatitis o en el seguimiento por haber tenido un tumor en otro lugar.

Cuando aparecen síntomas, los tumores han alcanzado un gran tamaño o comprimen estructuras importantes como la vía biliar o algunas venas. Pueden presentar sensación de pesadez o dolor en la parte superior del abdomen en el lado derecho y se puede extender a la espalda y al hombro. Se suele acompañar de pérdida de apetito y de peso, debilidad, coloración amarillenta de la piel y conjuntiva (ictericia) junto con orinas oscuras y heces pálidas. En ocasiones puede aparecer fiebre o inflamación del abdomen debido a acumulación de líquido que se conoce como ascitis.

¿Cómo se diagnostican los tumores hepáticos?

cirugiahepatica-Higado

Para hacer un diagnóstico de cáncer de hígado, su médico puede ordenar hacer algunos análisis donde es frecuente que aparezcan alteraciones como aumento de las transaminasas y de la bilirrubina o la existencia de marcadores tumorales, que son sustancias que se encuentran en cantidades anormales en pacientes con cáncer de hígado. El marcador tumoral alfa-fetoproteína (AFP) puede ser útil para ayudar en el diagnóstico de cáncer de hígado.

La ecografía es la prueba más utilizada para el estudio inicial del hígado. Además de la existencia de tumores, da información sobre la posibilidad de enfermedad crónica del hígado y sobre una posible obstrucción de los conductos biliares. El escáner o TAC abdominal es la prueba de mayor valor para establecer el número, el tamaño, la localización y la posibilidad de extirparlos. En determinadas ocasiones se tiene que complementar con la Resonancia Nuclear Magnética o RNM. Aunque generalmente no es necesario, en ocasiones habrá que realizar una biopsia del tumor, que consiste en tomar una pequeña pieza del mismo con una fina aguja insertada en el abdomen que se examina en el microscopio para ver si hay células cancerosas.

En función de los resultados obtenidos en estas pruebas, se puede considerar necesario completar el estudio con otras exploraciones como endoscopia, colonoscopia, resonancia magnética, laparoscopia, etc.

¿Cómo se tratan los tumores de hígado?

quirofano1

La cirugía es el principal tratamiento de los tumores malignos del hígado aunque no siempre es posible debido al tamaño o posición del tumor o cuando el cáncer se ha extendido más allá del hígado. Por el contrario, sólo algunos de los tipos de tumores hepáticos benignos requieren operación.

Existen otras opciones para los casos en los que la cirugía no está indicada: radiofrecuencia, quimioembolización o quimioterapia sistémica.

¿En qué consiste la operación?

La intervención quirúrgica consiste en la extirpación (resección) de una porción de hígado que incluya el tumor. Dependiendo de la localización del tumor será necesario extirpar mayor o menor cantidad de hígado y la operación se llamará de una u otra forma. Así, a la extirpación de la mitad del hígado se le llama hepatectomía (derecha o izquierda), a uno de los lóbulos, lobectomía y a la extirpación de alguno de los segmentos segmentectomía.

¿Qué complicaciones específicas puede conllevar esta intervención?

Además de las complicaciones generales que pueden presentarse en cualquier intervención, existen algunas complicaciones más específicas de la cirugía hepática, como pueden ser las complicaciones respiratorias (atelectasias o colapsos pulmonares, derrame pleural, neumonía) y las fístulas biliares. Menos frecuentes pero más temidas, son la hemorragia y la insuficiencia hepática postoperatoria.

¿Qué cuidados se necesitan después de la cirugía?

Cuando se termine la intervención, es posible que requiera permanecer en la Unidad de Cuidados Intensivos hasta que se recupere totalmente de la anestesia (normalmente 24 horas).

Hasta que se pueda iniciar la dieta, se le administrarán sueros a través de la vena. Es normal que tenga algún grado de dolor después de la intervención. Para prevenir y aliviar el dolor se le administrarán inyecciones de analgésicos durante varios días después de la operación.

Aunque el proceso de recuperación depende de varios factores, la mayoría de las personas son capaces de irse a casa 6-12 días tras la cirugía si no aparecen complicaciones.

¿Son necesarios los controles postoperatorios?

Después del tratamiento, es necesario un seguimiento cuidadoso para poder detectar de forma precoz la reaparición del tumor después del tratamiento o que se desarrolle otro tumor después del tratamiento aparentemente satisfactorio con extirpación quirúrgica. Esto puede permitir indicar otra intervención o tratamiento que beneficie o cure al paciente.

La frecuencia exacta y la naturaleza de las visitas de seguimiento dependerán  del tipo de tratamiento utilizado. Se deberán ir haciendo diversos estudios (análisis de sangre, ecografía, TAC, RNM, tomografía de emisión de positrones o PET) para evaluar el avance del tratamiento o controlar la recurrencia de la enfermedad.